Hay una etapa al comienzo de muchas relaciones en la que una persona puede hacer algo tan extraordinario como enviarte:
“Buenos días ❤️”.
y tu cerebro decide que este acontecimiento merece atención durante las próximas tres horas.
Piensas en esa persona constantemente.
Quieres verla.
Todo parece interesante.
Hasta historias que, contadas por cualquier otro ser humano, durarían demasiado.
Y entonces pasan los meses o los años.
La intensidad empieza a cambiar.
Ya no sientes mariposas cada vez que llega un mensaje.
Puedes estar tranquilamente al lado de tu pareja sin sentir que estás protagonizando una película romántica.
Y aparece una pregunta que asusta a mucha gente:
“¿Se me acabó el amor?”.
No necesariamente.
Una relación puede sentirse menos intensa y al mismo tiempo volverse más profunda.
¿Qué es el encaprichamiento?
El encaprichamiento suele describir una etapa de fuerte atracción, idealización y preocupación intensa por otra persona.
Puede incluir:
- Pensamientos frecuentes sobre ella.
- Muchísima anticipación.
- Deseo de estar cerca.
- Idealización.
- Necesidad de reciprocidad.
En términos cotidianos es esa etapa donde piensas:
“Esta persona es increíble”.
y todavía no has tenido suficiente tiempo para descubrir exactamente de qué maneras también puede sacarte de quicio.
El problema no es sentir encaprichamiento
Puede ser una etapa preciosa.
Te ayuda a:
- Acercarte.
- Conocer.
- Invertir tiempo.
- Crear recuerdos.
El problema aparece cuando interpretamos su intensidad como prueba definitiva de compatibilidad.
Puedes sentir muchísimo por alguien que:
- No comparte tus valores.
- No quiere la misma relación.
- No te trata bien.
- No es compatible contigo a largo plazo.
La intensidad dice algo sobre lo que sientes.
No responde por sí sola todas las preguntas sobre la relación.
¿Por qué al principio parece todo tan emocionante?
Porque existe mucha novedad.
No sabes completamente:
- Qué piensa de ti.
- Cuándo te escribirá.
- Qué descubrirás.
- Qué va a ocurrir entre ustedes.
Cada encuentro trae información nueva.
Además, tendemos a mostrar inicialmente nuestras mejores versiones.
La otra persona todavía no te ha visto:
- Con gripe.
- Después de dormir mal.
- Discutiendo sobre dinero.
- Buscando las llaves durante veinte minutos aunque estaban en tu bolsillo.
Con el tiempo aparece algo diferente:
realidad.
Cuando la idealización empieza a bajar
Al principio podemos llenar los espacios desconocidos con expectativas positivas.
Luego conocemos más.
Descubrimos:
- Defectos.
- Hábitos.
- Diferencias.
- Maneras distintas de manejar estrés.
Y una persona real sustituye gradualmente a la versión imaginada.
Eso puede sentirse como:
“Ya no es como antes”.
Correcto.
Antes estabas con alguien a quien todavía estabas descubriendo.
Ahora tienes la oportunidad de decidir si quieres amar a quien realmente conoces.
Enamorarse y amar no son exactamente lo mismo
Podemos simplificarlo así:
Enamoramiento
Puede contener muchísimo:
- Deseo.
- Novedad.
- Idealización.
- Intensidad.
Amor más maduro
Puede incluir más:
- Conocimiento real.
- Confianza.
- Cuidado.
- Compromiso.
- Historia compartida.
Uno no tiene que eliminar completamente al otro.
Pueden conservar pasión mientras construyen intimidad y compromiso.
Pero normalmente el balance cambia.
¿Es normal que bajen las mariposas?
Sí.
El sistema emocional humano no mantiene para siempre exactamente el mismo nivel de excitación ante un estímulo familiar.
Eso ocurre en muchas áreas de la vida.
Un carro nuevo deja de sentirse nuevo.
Una casa nueva se convierte en casa.
Una ciudad emocionante se convierte en el lugar donde compras papel sanitario.
La familiaridad cambia nuestra experiencia.
Eso no significa automáticamente que valoramos menos algo.
El error de perseguir eternamente la intensidad del comienzo
Algunas personas interpretan cualquier reducción de emoción como:
“Ya no estoy enamorado”.
Entonces buscan otra relación.
Y ocurre:
- Novedad.
- Intensidad.
- Idealización.
Hasta que esa relación también madura.
Si esperas que el amor siempre se sienta como las primeras semanas, puedes terminar confundiendo estabilidad con aburrimiento.
Una relación tranquila no es necesariamente una relación muerta.
Pero tampoco uses la madurez como excusa para aceptar una relación apagada
Este es el otro extremo.
Decir:
“Es normal, ya llevamos muchos años”.
no debería justificar que desaparezcan completamente:
- El cariño.
- La curiosidad.
- El sexo si ambos lo desean.
- Las citas.
- La conversación.
La pasión puede cambiar.
No necesariamente tiene que morir por abandono.
7 señales de que la relación puede estar madurando, no acabándose
1. Sientes menos ansiedad sobre si le gustas
Ya no necesitas analizar cada mensaje.
Sabes que existe interés.
Eso puede sentirse menos intenso porque existe más seguridad.
2. Puedes mostrar versiones menos perfectas de ti
No necesitas estar siempre:
- Impresionando.
- Arreglado.
- Diciendo la frase perfecta.
Puedes ser humano.
3. Conoces defectos y aun así eliges la relación
Esto puede ser mucho más significativo que amar una versión idealizada.
4. Empiezan a funcionar como equipo
La relación deja de ser únicamente:
“Qué bien la pasamos juntos”.
Y empieza a incluir:
“Cómo construimos juntos”.
5. La conexión puede sentirse cómoda
No todo silencio necesita llenarse.
Pueden estar juntos sin producir entretenimiento constantemente.
6. El deseo sigue existiendo, pero no controla todo
La relación tiene más dimensiones.
7. Puedes pensar en futuro de una manera más realista
No:
“Todo será perfecto porque nos amamos”.
Sino:
“Tenemos diferencias y dificultades, pero quiero construir con esta persona”.
¿Cómo saber si realmente dejaste de amar o solo pasó la novedad?
No existe una prueba exacta.
Pero puedes preguntarte:
- ¿Todavía me importa su bienestar?
- ¿Disfruto compartir mi vida con esta persona?
- ¿Existe respeto?
- ¿Quiero acercarme nuevamente?
- ¿Existe alguna forma de deseo?
- ¿Quiero trabajar lo que se perdió?
Puede que descubras:
“No quiero terminar. Extraño cómo nos sentíamos”.
Eso es información diferente de:
“Ya no quiero construir nada con esta persona”.
Cuando la calma se siente aburrida
Si has tenido relaciones muy inestables, la seguridad puede sentirse extraña.
Quizá estás acostumbrado a:
- Celos.
- Rupturas.
- Reconciliaciones.
- Incertidumbre.
Eso produce mucha activación emocional.
Una relación donde:
- Te responden.
- No desaparecen.
- No tienes que perseguir.
puede sentirse menos intensa.
Pregúntate:
“¿Estoy aburrido porque falta conexión o porque por primera vez no estoy viviendo en alerta?”.
La intensidad tampoco garantiza amor profundo
Podemos sentir una atracción extraordinaria y conocer muy poco a alguien.
Esto conecta directamente con la teoría triangular del amor de Sternberg.
Una relación puede tener muchísima pasión y poca intimidad o compromiso.
Si quieres profundizar en esas combinaciones, puedes leer Los 7 tipos de amor según Sternberg: ¿cuál describe tu relación?.
Qué hacer cuando extrañas la energía del principio
1. Deja de esperar que la novedad aparezca sola
Al comienzo prácticamente todo era nuevo.
Ahora tienen que crear algo de novedad intencionalmente.
Prueben:
- Lugares distintos.
- Actividades nuevas.
- Planes espontáneos.
2. Recuperen curiosidad
No pienses:
“Ya sé todo sobre esta persona”.
Pregunta:
- ¿Qué está pensando ahora?
- ¿Qué cambió?
- ¿Qué quiere hacer próximamente?
3. Recuperen coqueteo
No tiene que desaparecer cuando empieza una relación estable.
Puede existir mediante:
- Mensajes.
- Miradas.
- Cumplidos.
- Contacto.
4. Protejan algo de tiempo donde no sean administradores de vida
No hablen exclusivamente de:
- Pagos.
- Niños.
- Trabajo.
- Pendientes.
Una relación necesita también experiencias agradables.
5. Hablen sobre sexo sin esperar al momento sexual
Pregunten:
“¿Qué estamos extrañando de nuestra intimidad?”.
No:
“¿Por qué ya nunca quieres?”.
Lo que no puedes recrear completamente
No puedes volver a no conocer a tu pareja.
No puedes recrear exactamente:
- La incertidumbre del primer beso.
- La primera vez que dijo “te amo”.
- La sensación de descubrir todo.
Pero tienes otras cosas ahora:
- Historia.
- Confianza.
- Complicidad.
- Recuerdos.
- Conocimiento.
No necesitas cambiar todo eso por intensidad.
Puedes añadir novedad a una relación que ya tiene profundidad.
¿Cuándo la pérdida de intensidad sí puede ser una señal de problema?
Presta atención si además existe:
- Falta de interés completa.
- Ausencia de afecto.
- Evitar pasar tiempo juntos.
- Resentimiento fuerte.
- No querer trabajar la relación.
Ahí quizá no hablamos solamente de habituación.
Puede existir desconexión que necesitan abordar.
No busques respuestas solamente en “cómo me siento hoy”
Los sentimientos fluctúan.
Habrá días donde mires a tu pareja y pienses:
“Qué suerte tengo”.
Y otros donde la observes dejando algo fuera de lugar por vez número 712 y no tengas ningún pensamiento particularmente poético.
No necesariamente debes evaluar toda la relación desde cada estado emocional.
Mira patrones más largos.
Un ejercicio: ¿qué cambió realmente?
Cada uno responde:
- ¿Qué me encantaba de nuestra relación al principio?
- ¿Qué parte de eso todavía existe?
- ¿Qué se perdió?
- ¿Qué cambió porque maduramos?
- ¿Qué cambió porque dejamos de cuidarlo?
- ¿Qué me gustaría recuperar?
- ¿Qué me gusta más de nuestra relación actual que de la inicial?
La última pregunta importa.
No todo cambio fue pérdida.
Cuando todavía hay amor pero la relación dejó de sentirse emocionante
Este es precisamente uno de los escenarios centrales de Nutriendo tu Relación.
No están necesariamente al borde de terminar.
Simplemente piensan:
“Nos queremos, pero ya no se siente como antes”.
Si ambos quieren recuperar intencionalmente conversación, romanticismo, atención e intimidad, pueden trabajar con CHISPA: 15 pasos que llevarán su relación a otro nivel.
CHISPA no pretende recrear artificialmente el enamoramiento de los primeros meses. La idea es algo mejor: ayudarles a construir novedad y conexión dentro de la relación real que tienen hoy.
No necesitas elegir entre estabilidad y pasión
A veces actuamos como si existieran dos opciones:
Opción A
Una relación intensa, apasionada e impredecible.
Opción B
Una relación segura, estable y aburrida.
No tiene que funcionar así.
Pueden crear:
- Seguridad.
- Novedad.
- Deseo.
- Confianza.
al mismo tiempo.
Quizá no con la misma intensidad todos los días.
Pero sí como partes de una relación viva.
El amor cambia porque ustedes también cambian
La persona que conociste al comienzo ya no es exactamente la misma.
Tú tampoco.
La relación que funcionaba entonces quizá necesita adaptarse.
Y eso puede ser una buena noticia.
Porque significa que no tienen que pasar el resto de su vida intentando reproducir exactamente un momento que ya pasó.
Pueden crear otros.
El encaprichamiento pregunta: “¿cómo puede alguien hacerme sentir tanto?”. El amor que madura empieza a preguntar también: “¿qué podemos seguir construyendo ahora que ya nos conocemos de verdad?”.
0 comentarios