El amor viene con una cantidad impresionante de consejos que nadie recuerda haber solicitado.
Que si:
“Cuando encuentres a la persona correcta, todo será fácil”.
Que si:
“Si de verdad te ama, debería saber lo que necesitas”.
O el favorito de las películas románticas:
“Cuando es amor verdadero, la pasión nunca desaparece”.
Suena precioso.
Hasta que llevas algunos años en una relación real y descubres que la persona correcta también puede dejar una toalla encima de la cama, interpretar mal lo que dijiste y no tener la menor idea de por qué llevas veinte minutos molesto.
El problema con ciertos mitos sobre el amor no es solamente que sean incorrectos.
Es que pueden hacernos interpretar experiencias completamente normales como señales de que nuestra relación está fallando.
A veces una relación no está rota. Lo que está roto es la expectativa con la que estamos intentando medirla.
¿Por qué los mitos sobre el amor pueden afectar una relación?
Porque nuestras expectativas influyen en cómo interpretamos lo que ocurre.
Si crees:
“Las parejas felices nunca discuten”.
cada discusión puede convertirse en evidencia de que escogiste a la persona equivocada.
Si crees:
“La persona correcta siempre debería hacerme feliz”.
puedes colocar sobre tu pareja una responsabilidad que ninguna persona puede cumplir.
Y si piensas:
“La pasión del principio debería mantenerse igual para siempre”.
una transición completamente normal hacia un vínculo más estable puede sentirse como pérdida de amor.
Veamos algunos de los mitos más comunes.
1. “Cuando encuentras a la persona correcta, la relación debería ser fácil”
Este probablemente sea uno de los mitos más seductores.
La idea es sencilla:
Si somos compatibles, todo fluirá.
Si tenemos que trabajar demasiado, algo está mal.
Pero incluso dos personas extremadamente compatibles pueden tener diferencias sobre:
- Dinero.
- Sexo.
- Familia.
- Tiempo.
- Hijos.
- Trabajo.
- Orden.
Porque siguen siendo dos personas.
Una relación saludable puede requerir:
- Negociar.
- Aprender.
- Cambiar hábitos.
- Pedir perdón.
- Adaptarse a nuevas etapas.
Eso no significa que toda relación difícil merezca mantenerse.
Hay incompatibilidades reales.
También existen relaciones donde hay abuso, control o falta de respeto.
Pero:
“Tenemos cosas que trabajar”.
no equivale automáticamente a:
“Escogimos mal”.
2. “Si realmente me ama, debería saber lo que necesito”
Esta expectativa parece muy romántica hasta que intentas aplicarla.
Piensas:
“No debería tener que pedirlo”.
Quizá quieres:
- Más afecto.
- Que organice una cita.
- Más ayuda.
- Que te escuche.
Pero no lo dices porque:
“Si se lo tengo que explicar, ya no cuenta”.
Entonces tu pareja no lo hace.
Tú te decepcionas.
Y la otra persona ni siquiera sabía que estaba participando en un examen.
Una relación no pierde valor porque tengas que comunicar tus necesidades.
De hecho, aprender a hacerlo claramente puede evitar muchísimo resentimiento.
En lugar de:
“Ya tú nunca tienes detalles conmigo”.
puedes decir:
“Extraño que tengamos pequeños momentos románticos. Me encantaría que alguna vez tú organizaras algo para nosotros”.
La segunda versión ofrece algo con lo que trabajar.
3. “Las parejas felices no discuten”
Discuten.
Porque dos personas viviendo una vida compartida eventualmente van a estar en desacuerdo.
El problema no es simplemente la existencia de conflicto.
Importa mucho más:
- Cómo discuten.
- Qué hacen después.
- Si pueden reparar.
- Si algún cambio ocurre.
Una pareja puede discutir sobre dinero y terminar diciendo:
“Entiendo mejor por qué esto te preocupa. Vamos a hacer un presupuesto juntos”.
Otra puede discutir sobre exactamente lo mismo y pasar tres días insultándose.
El tema es idéntico.
La dinámica no.
Si sienten que siempre terminan atrapados en exactamente la misma pelea, pueden leer también Por qué las parejas discuten siempre por lo mismo y cómo romper el ciclo.
4. “Si ya no siento mariposas, se acabó el amor”
Este mito puede provocar bastante ansiedad.
Al principio de una relación existe:
- Novedad.
- Incertidumbre.
- Anticipación.
- Idealización.
Todo eso puede producir muchísima intensidad.
Después aparece seguridad.
Ya sabes que probablemente te escribirá.
Sabes cómo toma el café.
Y has escuchado aquella historia tantas veces que podrías terminarla tú.
La relación se siente diferente porque es diferente.
Puede existir ahora:
- Historia.
- Confianza.
- Complicidad.
- Conocimiento profundo.
Eso no significa que deban resignarse a una relación completamente apagada.
La pasión también puede cuidarse.
Pero intentar mantener permanentemente exactamente la sensación de las primeras semanas crea una expectativa prácticamente imposible.
Sobre esta transición pueden leer Del encaprichamiento al amor: qué cambia cuando una relación deja de ser nueva.
5. “Una buena pareja debería hacerlo todo junta”
No.
Una relación necesita un “nosotros”.
También necesita dos personas.
Puedes conservar:
- Amistades.
- Hobbies.
- Tiempo a solas.
- Metas personales.
sin que eso signifique falta de compromiso.
De hecho, esperar que tu pareja sea simultáneamente:
- Tu mejor amigo.
- Tu único compañero de actividades.
- Tu principal apoyo emocional.
- Tu vida social completa.
puede poner sobre una sola relación un peso enorme.
Una pareja conectada puede decir:
“Tenemos una vida juntos y también existe espacio para nuestras vidas individuales”.
6. “El amor verdadero debería ser suficiente”
Podemos querer muchísimo a una persona y tener problemas importantes.
El amor por sí solo no resuelve automáticamente:
- Incompatibilidades sobre hijos.
- Problemas de dinero.
- Mentiras.
- Diferencias sobre compromiso.
- Malos hábitos de comunicación.
Puedes amar y necesitar aprender.
Puedes amar y necesitar poner límites.
Puedes amar y descubrir que quieren futuros incompatibles.
Y, en algunos casos, puedes amar y aun decidir que una relación no debería continuar.
El amor es una parte enorme de una relación. No es automáticamente todo lo que una relación necesita.
7. “Si tenemos que planificar el romance, pierde la magia”
Este mito es particularmente peligroso para relaciones largas.
Al comienzo el romance ocurre casi automáticamente porque verse ya requiere planificación.
Después viven juntos.
Trabajan.
Quizá tienen hijos.
Y esperando que aparezca espontáneamente el momento perfecto pueden pasar tres meses.
Planificar una cita no significa:
“Nuestro amor está artificialmente fabricado”.
Puede significar:
“Nuestra relación es suficientemente importante como para reservarle espacio antes de que todo lo demás se lo quede”.
La espontaneidad sigue siendo bienvenida.
Simplemente no tiene que ser la única estrategia.
Si quieren ideas concretas, pueden ver 11 ideas para recuperar el romanticismo sin esperar una ocasión especial.
Otros mitos que también merece la pena cuestionar
“Los celos demuestran amor”
Sentir celos puede ser humano.
Utilizar esos celos para controlar a la pareja es otra cosa.
“Quien ama perdona cualquier cosa”
Perdonar no significa eliminar límites ni obligación de continuar una relación.
“Una pareja debería tener sexo cierta cantidad de veces”
No existe un número universal que determine si una relación es saludable.
Importa mucho más si ambos pueden hablar sobre deseo, satisfacción y necesidades.
“Casarse arreglará nuestros problemas”
Un matrimonio puede cambiar el compromiso legal y simbólico.
No suele borrar automáticamente los patrones que ya existían antes.
“Tener un bebé nos unirá”
Tener un hijo puede producir una conexión enorme.
También introduce nuevas demandas de sueño, tiempo, dinero y responsabilidades.
No debería utilizarse como estrategia para reparar una relación deteriorada.
El mito de la pareja perfecta
Quizá todos los anteriores vienen de uno todavía más grande:
“Si encuentro la relación correcta, debería sentirme bien con ella prácticamente todo el tiempo”.
No.
Una relación puede ser buena y contener:
- Momentos aburridos.
- Discusiones.
- Temporadas de menor deseo.
- Necesidad de espacio.
- Problemas que requieren trabajo.
La meta no debería ser eliminar cualquier incomodidad.
Debería ser poder distinguir entre:
- Dificultades normales.
- Problemas solucionables.
- Incompatibilidades reales.
- Conductas que no deberían normalizarse.
También existe el peligro contrario: normalizar demasiado
No queremos pasar de:
“Una relación buena nunca tiene problemas”.
a:
“Todo es normal en una relación”.
No.
No deberías normalizar:
- Violencia.
- Control.
- Amenazas.
- Coerción sexual.
- Humillación constante.
- Mentiras graves repetidas.
Esas situaciones no necesitan simplemente “más paciencia”.
La pregunta más útil: ¿qué expectativa estoy utilizando?
Cuando algo de tu relación te decepciona, prueba hacer una pausa.
Pregúntate:
“¿Esto realmente me está haciendo daño o estoy comparando mi relación con una expectativa que nunca discutimos?”.
Por ejemplo:
“Nunca me sorprende con flores”.
Quizá la necesidad real sea:
“Quiero sentir que todavía piensa en crear momentos especiales conmigo”.
Eso abre muchas más soluciones que una discusión exclusivamente sobre flores.
Un ejercicio: los mitos que cada uno aprendió sobre el amor
Cada uno completa estas frases sin consultar al otro:
- Una buena pareja siempre debería…
- Si alguien realmente te ama, nunca…
- El matrimonio significa…
- Cuando una relación tiene problemas significa…
- Los celos significan…
- El sexo en una buena relación debería…
- Una pareja debería pasar ________ tiempo junta.
- Cuando alguien está molesto debería…
Después comparen.
Probablemente descubran algo interesante:
Cada uno entró a la relación con un pequeño manual invisible.
Y nunca verificaron si estaban utilizando la misma edición.
¿De dónde vienen nuestras ideas sobre el amor?
De todas partes.
- Padres.
- Abuelos.
- Religión.
- Amistades.
- Películas.
- Series.
- Redes sociales.
- Relaciones anteriores.
Algunas ideas serán útiles.
Otras fueron creadas para una vida completamente diferente a la nuestra.
Y algunas existen porque quedan muy bonitas en una película de noventa minutos.
Deja de preguntar únicamente “¿esto es normal?”
Dos parejas pueden funcionar de maneras bastante diferentes.
Una duerme siempre junta.
Otra no.
Una tiene sexo varias veces por semana.
Otra mucho menos.
Una hace casi todo junta.
Otra necesita muchísimo espacio individual.
La pregunta más útil puede ser:
“¿Esto funciona para nosotros dos?”.
Porque “normal” describe lo que hacen muchas personas.
No necesariamente lo que ustedes necesitan.
Cuando la expectativa es “deberíamos sentirnos como antes”
Esta es probablemente una de las creencias que más conecta con nuestro trabajo en Nutriendo tu Relación.
Muchas parejas piensan:
“Antes todo era fácil”.
Antes también tenían:
- Más novedad.
- Menos responsabilidades compartidas.
- Quizá menos hijos.
- Menos historia.
No necesitan volver exactamente a quienes eran.
Necesitan construir una versión de su relación que funcione con las personas y la vida que tienen ahora.
Cuando todavía existe amor pero necesitan volver a cuidarlo
Después de desmontar tantos mitos podemos terminar en una conclusión bastante sencilla:
Una buena relación no tiene que ser:
- Perfectamente espontánea.
- Permanentemente apasionada.
- Libre de conflictos.
Pero tampoco puede vivir indefinidamente sin atención.
Cuando ambos todavía se quieren y el problema es que la rutina fue desplazando la comunicación, el romanticismo y la intimidad, pueden trabajar juntos con CHISPA: 15 pasos que llevarán su relación a otro nivel.
CHISPA parte precisamente de una idea muy diferente al amor mágico: las relaciones pueden nutrirse mediante pequeñas acciones intencionales.
No pretende convertir una relación dañina en saludable ni sustituye ayuda profesional cuando existen problemas graves.
Tal vez el amor necesita menos mitos y mejores preguntas
No:
“¿Por qué nuestra relación no parece una película?”.
Quizá:
“¿Nos sentimos queridos, respetados y conectados?”.
No:
“¿Por qué ya no sentimos exactamente lo mismo que hace cinco años?”.
Quizá:
“¿Qué queremos sentir más en nuestra relación actual?”.
Y no:
“¿Deberíamos necesitar trabajar nuestra relación?”.
Sino:
“¿Qué vale la pena cuidar para que esta relación siga siendo un lugar donde ambos queremos estar?”.
El amor real probablemente sea menos perfecto que el amor de las películas. La ventaja es que también puede ser muchísimo más profundo cuando dejamos de exigirle que siga un guion.
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