Preguntas para conocer mejor a tu pareja, aunque lleven años juntos

Después de varios años juntos puedes desarrollar una confianza impresionante en todo lo que sabes sobre tu pareja.

Sabes cómo toma el café.

Sabes qué película elegirá.

Sabes qué comida no soporta, qué familiar le desespera y probablemente sabes exactamente qué cara pondrá cuando le digas:

“Tenemos que hablar”.

Entonces aparece una conclusión bastante lógica:

“Yo ya conozco a mi pareja”.

Y sí.

La conoces.

Pero existe un pequeño detalle:

la persona que conociste sigue cambiando.

Tú también.

Una relación larga no necesita solamente conocerse bien. Necesita mantener viva la curiosidad por la persona en la que cada uno se está convirtiendo.

El problema no es dejar de conocerse: es dejar de preguntar

Al comienzo de una relación preguntamos muchísimo.

Queremos saber:

  • Qué le gusta.
  • Qué sueña.
  • Qué le pasó en el pasado.
  • Qué piensa sobre la familia.
  • Qué quiere hacer con su vida.
  • Qué le da miedo.

Después de algunos años, las preguntas cambian.

Ahora suelen ser:

“¿Compraste leche?”

“¿Pagaste eso?”

“¿A qué hora llegas?”

Son preguntas necesarias.

Pero conocer la agenda de una persona no es lo mismo que conocer su mundo interior.

Tu pareja actual no es exactamente la persona que conociste

Piensa quién eras hace cinco años.

Probablemente algunas cosas siguen iguales.

Pero quizá cambiaron:

  • Tus prioridades.
  • Tus miedos.
  • Tu forma de ver el dinero.
  • Tus sueños profesionales.
  • Tu sexualidad.
  • Lo que esperas de una relación.
  • La manera en que quieres vivir.

Lo mismo puede estar ocurriendo con tu pareja.

El peligro de conocer a alguien durante mucho tiempo es empezar a relacionarte con una versión archivada de esa persona.

“Ya sé cómo piensa”.

Quizá.

O quizá sabes cómo pensaba hace cuatro años y nunca volviste a preguntar.

Por qué la curiosidad puede ayudar a mantener la conexión

La intimidad emocional se construye, en parte, cuando compartimos cosas importantes sobre nosotros y sentimos que la otra persona responde con interés, comprensión y cuidado.

Eso requiere algo más que proximidad.

Requiere curiosidad.

Preguntar:

“¿Cómo te sientes realmente con todo esto?”

abre una puerta diferente a:

“¿Todo bien?”

porque la segunda puede resolverse con:

“Sí”.

Conversación oficialmente terminada.

50 preguntas para conocer mejor a tu pareja

No hagan las cincuenta esta noche.

Esto no es un interrogatorio de inmigración.

Escojan algunas que les produzcan curiosidad y dejen que la conversación se mueva sola.

Preguntas sobre quién es hoy

1. ¿Qué es algo en lo que has cambiado de opinión durante los últimos años?

Puede revelar cuánto han evolucionado sus valores o prioridades.

2. ¿Qué parte de tu vida actual disfrutas más?

3. ¿Qué parte de tu vida te gustaría que fuera diferente?

4. ¿Hay algo de ti que sientes que yo todavía no comprendo completamente?

5. ¿Qué te está preocupando últimamente aunque no hables mucho de ello?

6. ¿Qué cosa pequeña te está haciendo feliz últimamente?

7. ¿Hay alguna versión anterior de ti que extrañes?

8. ¿Qué has descubierto recientemente sobre ti mismo?

9. ¿Qué necesitas más en esta etapa de tu vida?

10. ¿Qué necesitas menos?

Preguntas sobre la relación

11. ¿Qué crees que hacemos especialmente bien como pareja?

Las conversaciones sobre relaciones no tienen que comenzar siempre con lo que está roto.

12. ¿Cuándo te sientes más conectado conmigo?

13. ¿Qué momento reciente entre nosotros disfrutaste especialmente?

14. ¿Hay algo que hacíamos antes y te gustaría recuperar?

15. ¿Qué cosa hago que te hace sentir querido?

16. ¿Qué cosa podría hacer más para ayudarte a sentirte importante para mí?

17. ¿Qué crees que hemos aprendido juntos durante estos años?

18. ¿Qué dificultad crees que hemos manejado mejor como equipo?

19. ¿Qué hábito nuestro te gustaría mantener durante muchos años?

20. Si pudiéramos mejorar una sola cosa de nuestra relación este año, ¿cuál escogerías?

Preguntas sobre recuerdos

21. ¿Qué recuerdo nuestro te hace sonreír inmediatamente?

22. ¿Cuándo sentiste por primera vez que esto podría convertirse en algo serio?

23. ¿Qué pensabas de mí cuando empezamos que después descubriste que era incorrecto?

24. ¿Qué etapa de nuestra relación recuerdas con más cariño?

25. ¿Cuál ha sido una de nuestras aventuras favoritas?

26. ¿Existe un día normal juntos que recuerdes sorprendentemente bien?

27. ¿Cuál ha sido uno de los momentos donde más apoyado te sentiste por mí?

28. ¿Qué problema que tuvimos ahora te parece casi gracioso?

29. ¿Qué detalle que hice al principio todavía recuerdas?

30. ¿Qué te gustaría que nunca perdiéramos de quienes éramos cuando empezamos?

Preguntas sobre sueños y futuro

31. ¿Cómo imaginas nuestra vida dentro de cinco años?

No necesitan coincidir palabra por palabra.

Pero diferencias grandes pueden revelar conversaciones que conviene tener ahora.

32. ¿Hay algún lugar donde te gustaría vivir alguna vez?

33. ¿Qué experiencia te gustaría que viviéramos juntos?

34. ¿Qué sueño personal todavía no has perseguido?

35. ¿Hay algo que quieras aprender?

36. ¿Cómo sería para ti una vida tranquila y satisfactoria?

37. ¿Qué significa éxito para ti ahora?

38. ¿Qué te gustaría que cambiara en nuestra vida financiera?

39. ¿Qué quieres proteger aunque nuestra vida se vuelva más ocupada?

40. ¿Qué quieres poder decir sobre nosotros cuando seamos mucho mayores?

Preguntas sobre intimidad

Esta parte no tiene que hacerse durante un encuentro sexual.

De hecho, puede resultar mucho más fácil hablar de intimidad cuando nadie siente presión inmediata.

41. ¿Qué te hace sentir especialmente deseado por mí?

42. ¿Qué tipo de afecto físico disfrutas más fuera del sexo?

43. ¿Hay algo que te gustaría que hiciéramos más en nuestra vida íntima?

44. ¿Hay algo que actualmente te esté dificultando conectar sexualmente?

45. ¿Qué te ayuda a sentirte relajado y cercano antes de la intimidad?

46. ¿Sientes que puedes hablar conmigo cómodamente sobre sexo?

47. ¿Existe alguna fantasía o curiosidad que quieras conversar conmigo?

Conversar no implica automáticamente aceptar practicarla.

Ambos continúan teniendo derecho a sus límites.

48. ¿Qué te gustaría que yo entendiera mejor sobre tu deseo?

49. ¿Qué recuerdo íntimo nuestro te gusta especialmente?

50. ¿Qué podría hacer para que nuestra intimidad se sintiera más conectada y menos automática?

No utilices estas preguntas para descubrir la respuesta “correcta”

Imagina que preguntas:

“¿Cuándo te sientes más querido por mí?”

Y tu pareja responde:

“Cuando pasas tiempo conmigo sin estar pendiente del teléfono”.

Una reacción poco útil sería:

“Eso no es verdad. Yo casi nunca uso el teléfono”.

Ahora una pregunta diseñada para conocer mejor a tu pareja se convirtió en un juicio sobre si respondió correctamente.

Una respuesta más útil:

“Interesante. ¿Hay algún momento reciente donde te hayas sentido especialmente así?”.

Primero comprende.

Después, si hace falta, hablen de las diferencias.

Haz preguntas de seguimiento

Una buena conversación no funciona así:

“¿Cuál es tu mayor sueño?”

“Me gustaría abrir un negocio”.

“Perfecto. Pregunta número 35”.

Si algo te sorprende, quédate ahí.

Pregunta:

  • ¿Desde cuándo piensas eso?
  • ¿Qué te atrae de esa idea?
  • ¿Qué te detiene?
  • ¿Cómo te imaginas haciéndolo?

Una sola pregunta puede producir una conversación de una hora.

Eso vale muchísimo más que completar la lista.

También necesitas actualizar lo que crees saber

Supongamos que hace siete años tu pareja te dijo:

“Nunca me gustaría vivir fuera de aquí”.

Eso no significa que esa opinión se haya convertido en una cláusula permanente de su personalidad.

De vez en cuando pregunta nuevamente cosas que crees saber:

  • Metas.
  • Preferencias.
  • Sueños.
  • Miedos.
  • Ideas sobre familia.
  • Necesidades sexuales.

Las personas tienen permitido cambiar.

Y las relaciones necesitan descubrir esos cambios antes de que se conviertan en:

“Yo pensaba que tú querías lo mismo que yo”.

Preguntas que pueden parecer románticas pero terminan siendo una trampa

Cuidado con preguntas como:

“¿Quién es la persona más atractiva que conoces?”

si existe solamente una respuesta que estás dispuesto a escuchar.

O:

“Si tuvieras que elegir entre tu madre y yo, ¿a quién escogerías?”.

Eso no es curiosidad.

Eso es poner una mina terrestre y esperar a ver si la pareja encuentra el camino correcto.

Una buena pregunta busca información que realmente estás dispuesto a recibir.

No todo tiene que compartirse

Conocer profundamente a tu pareja no significa perder toda privacidad.

Cada persona puede conservar:

  • Pensamientos.
  • Conversaciones confidenciales.
  • Espacios propios.
  • Partes de su proceso interno.

La intimidad no se mide por acceso total a la mente del otro.

Se construye mediante suficiente apertura voluntaria para sentir que pueden conocerse de verdad sin dejar de ser individuos.

Qué hacer si una respuesta te incomoda

Quizá preguntas:

“¿Qué extrañas de nuestra relación?”.

Y recibes una respuesta que no esperabas.

No intentes solucionar inmediatamente.

Puedes decir:

“Eso me cuesta escuchar, pero quiero entenderlo mejor”.

Después pregunta:

“¿Desde cuándo te sientes así?”.

Una conversación honesta puede producir un poco de incomodidad.

Eso no significa que salió mal.

El juego de tres preguntas

Si cincuenta preguntas les parecen demasiado, hagan esto una vez a la semana.

Cada uno escoge tres:

Una sobre el presente

Por ejemplo:

“¿Qué te está ocupando más la cabeza esta semana?”.

Una sobre ustedes

“¿Qué disfrutaste de nosotros esta semana?”.

Una sobre el futuro

“¿Qué sería algo divertido que podríamos hacer este mes?”.

Quince minutos.

Sin convertirlo en terapia obligatoria.

Una cita para volver a conocerse

Una vez este mes hagan una cita con una regla:

Durante los primeros treinta minutos no pueden hablar de logística.

Nada de:

  • Trabajo pendiente.
  • Facturas.
  • Quién recoge a quién.
  • Qué falta comprar.

Utilicen algunas preguntas de este artículo.

Puede resultar sorprendente descubrir cuánto había que hablar cuando eliminan temporalmente todo aquello que tienen que resolver.

Cuando sientes que ya no conoces a la persona que tienes al lado

A veces el problema es más profundo.

Uno piensa:

“Siento que vivimos juntos pero no sé realmente qué pasa dentro de ti”.

Eso puede ocurrir después de:

  • Años muy ocupados.
  • Tener hijos.
  • Cambios laborales.
  • Problemas personales.
  • Mucho tiempo funcionando únicamente desde responsabilidades.

No necesariamente significa que perdieron completamente la conexión.

Quizá dejaron de crear situaciones donde esa conexión pudiera actualizarse.

Si ambos reconocen que todavía existe amor pero sienten que dejaron de conversar, descubrirse y prestarse atención, pueden trabajar esa reconexión con CHISPA: 15 pasos que llevarán su relación a otro nivel.

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No utilices CHISPA ni estas preguntas como un examen

No se trata de descubrir:

“¿Quién conoce mejor a quién?”.

Tampoco de demostrar:

“Viste, después de diez años todavía no sabes cuál es mi comida favorita”.

La meta es exactamente la contraria.

Aceptar que todavía hay cosas que descubrir.

Porque conocer a alguien profundamente no significa almacenar correctamente todas sus respuestas.

Significa mantener suficiente interés para seguir preguntando.

¿Qué pasa si tu pareja no quiere hablar?

No todas las personas disfrutan conversaciones largas y emocionales.

Quizá tu pareja se abre mejor:

  • Caminando.
  • Manejando.
  • Antes de dormir.
  • Haciendo alguna actividad.

No conviertas:

“Tenemos que sentarnos frente a frente durante una hora y hablar de nuestros sentimientos”.

en la única definición posible de intimidad.

Busca el contexto donde esa persona suele sentirse más cómoda.

También empieza con preguntas ligeras.

No pases directamente de:

“¿Cómo estuvo el trabajo?”.

a:

“¿Cuál es tu mayor herida emocional de la infancia?”.

Dale al vehículo tiempo de acelerar.

Cuando descubres que tu pareja cambió

Esta puede ser la parte más incómoda de seguir conociéndose.

Quizá descubras que:

  • Ahora quiere algo diferente.
  • Una prioridad cambió.
  • Una necesidad aumentó.
  • Algo que antes toleraba ya no quiere tolerarlo.

La respuesta no debería ser:

“Pero tú antes no eras así”.

Probablemente sea cierto.

Las personas cambian.

Entonces la pareja tiene que decidir cómo responde a ese cambio.

Algunos cambios pueden integrarse.

Otros exigirán negociación.

Y algunos pueden revelar incompatibilidades importantes.

Conocer también significa permitir que te conozcan

No puedes exigir apertura completa mientras respondes:

“Todo bien”.

cada vez que te preguntan cómo estás.

La curiosidad necesita reciprocidad.

También pregúntate:

  • ¿Qué parte de mí casi nunca comparto?
  • ¿Expreso mis necesidades?
  • ¿Le cuento mis sueños actuales?
  • ¿Espero que adivine lo que cambió en mí?

Quizá tu pareja tampoco tiene actualizada tu versión.

No terminas de conocer a alguien

Y esa quizá sea una buena noticia.

Imagínate una relación donde después de cinco años concluyes:

“Perfecto. Ya sé todo. No queda absolutamente nada más que descubrir aquí”.

Sería bastante aburrida.

La persona que tienes al lado está acumulando experiencias, cambiando opiniones, creando nuevos deseos y enfrentando cosas que todavía no conoces completamente.

Tú también.

Por eso una pregunta sencilla como:

“¿Hay algo de ti últimamente que crees que todavía no conozco?”.

puede abrir una conversación completamente nueva con alguien que lleva años durmiendo a centímetros de ti.

Una relación larga no permanece interesante porque dos personas nunca terminan de conocerse. Permanece interesante cuando nunca deciden que ya terminaron de intentarlo.

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Escrito por José David Ortiz Fargas

José David Ortiz Fargas es autor de CHISPA: 15 pasos que llevarán tu relación a otro nivel y creador de Nutriendo tu Relación, un espacio dedicado a compartir herramientas prácticas sobre comunicación, conexión, compromiso y bienestar en pareja.

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