Cuando ocurre una infidelidad, casi siempre aparece una pregunta que parece sencilla:
“¿Por qué lo hizo?”
Y entonces comienza la búsqueda de una explicación limpia, ordenada y satisfactoria. Quizá faltaba sexo. Quizá ya no había amor. Quizá apareció alguien más atractivo. Quizá “todos los infieles son iguales”.
Sería bastante cómodo si la conducta humana viniera con una sola respuesta en la parte de atrás del empaque.
La realidad es menos elegante.
Las personas pueden ser infieles por motivos muy diferentes y, en muchos casos, por una combinación de factores personales, relacionales y circunstanciales. Dos personas pueden sentirse insatisfechas dentro de relaciones parecidas y solo una decide romper los acuerdos.
Por eso comprender las razones puede ayudarnos a entender lo ocurrido y proteger mejor una relación, pero no convierte la infidelidad en algo inevitable ni traslada la responsabilidad hacia la persona engañada.
Una relación puede tener problemas compartidos. La decisión de romper un acuerdo y ocultarlo pertenece a quien la toma.
Primero: ¿qué entendemos por infidelidad?
No todas las parejas utilizan exactamente la misma definición.
La infidelidad suele implicar romper un acuerdo de exclusividad sexual, romántica o emocional y mantener la conducta en secreto o fuera de los límites que la pareja había establecido.
Puede incluir:
- Relaciones sexuales con otra persona.
- Besos o contacto físico romántico.
- Una relación emocional mantenida en secreto.
- Mensajes sexuales.
- Intercambio de imágenes íntimas.
- Uso secreto de aplicaciones de citas.
- Encuentros virtuales de naturaleza sexual o romántica.
El contexto importa.
Una conducta consensuada dentro de una relación abierta no constituye infidelidad simplemente porque incluye a otra persona. Existe una diferencia fundamental entre una relación no monógama acordada y romper unilateralmente los acuerdos de una relación.
Por eso una de las mejores conversaciones preventivas que puede tener una pareja es bastante menos romántica de lo que Hollywood suele sugerir:
“¿Qué consideramos cada uno una infidelidad?”
Es sorprendentemente común descubrir esa respuesta después de que alguien ya cruzó un límite que nunca habían definido.
No existe una única causa de la infidelidad
Una revisión sistemática de decenas de investigaciones encontró factores asociados con la infidelidad en múltiples niveles: características individuales, características de la relación, oportunidades, circunstancias sociales y elementos culturales.
Eso significa que debemos desconfiar de explicaciones demasiado sencillas como:
- “La gente engaña porque no recibe suficiente sexo”.
- “Solo los narcisistas son infieles”.
- “Si una relación está bien, nadie será infiel”.
- “Quien engaña una vez siempre engañará”.
- “Si su pareja hubiera prestado más atención, no habría ocurrido”.
Puede existir evidencia relacionada con algunos de esos factores en determinadas personas, pero ninguno funciona como explicación universal.
8 razones y factores que pueden estar detrás de una infidelidad
1. Bajo compromiso con la relación
Una persona puede querer disfrutar algunos beneficios de una relación sin estar igualmente comprometida con proteger sus límites.
Investigaciones sobre las motivaciones de la infidelidad han identificado el bajo compromiso como una de las razones reportadas por personas que fueron infieles.
Puede verse cuando alguien:
- No tiene claro si desea permanecer en la relación.
- Considera que terminar sería relativamente fácil.
- Evita construir planes compartidos.
- Mantiene opciones románticas abiertas.
- Actúa como si los acuerdos fueran provisionales.
Eso no significa que toda persona con dudas será infiel.
Una forma saludable de manejar la incertidumbre sería decir:
“Estoy teniendo dudas sobre nuestra relación y necesitamos hablar de ellas”.
La alternativa problemática es mantener la relación mientras se exploran opciones en secreto.
2. Insatisfacción o desconexión dentro de la relación
La satisfacción relacional aparece repetidamente asociada con la infidelidad en la investigación. En un estudio que utilizó modelos predictivos, variables interpersonales como satisfacción con la relación, amor y deseo estuvieron entre los predictores más importantes.
Una persona puede sentirse:
- Poco escuchada.
- Emocionalmente distante.
- Sexualmente insatisfecha.
- Poco valorada.
- Resentida por conflictos acumulados.
- Desconectada de la vida compartida.
Pero hay una distinción enorme que no debemos perder:
Sentirse insatisfecho explica por qué alguien podría ser vulnerable a buscar algo fuera. No explica por qué decidió engañar en lugar de hablar, pedir cambios o terminar la relación.
Miles de personas atraviesan temporadas de desconexión sin ser infieles.
Los problemas de la relación pueden ser responsabilidad de ambos. La forma en que cada uno decide responder sigue siendo responsabilidad propia.
3. Sentir que el amor cambió o desapareció
Otra motivación reportada en investigaciones es sentir que se ha perdido el amor hacia la pareja.
Esto puede ocurrir gradualmente.
La persona quizá continúa en la relación por:
- Hijos.
- Dependencia económica.
- Miedo a estar sola.
- Presión familiar.
- Costumbre.
- Historia compartida.
- Incertidumbre sobre terminar.
Entonces aparece alguien nuevo y el contraste entre la novedad y una relación desgastada puede sentirse especialmente intenso.
Pero enamorarse de otra persona no elimina la obligación de manejar con honestidad la relación existente.
Una persona puede darse cuenta de que ya no desea continuar y tomar una decisión dolorosa pero honesta.
La infidelidad añade otra decisión: ocultar una relación mientras se mantiene la anterior.
4. Deseo sexual, variedad o novedad
No todas las infidelidades ocurren porque la relación principal está emocionalmente destruida.
Algunas personas describen razones relacionadas con:
- Atracción sexual.
- Curiosidad.
- Deseo de variedad.
- Búsqueda de novedad.
- Excitación asociada con lo prohibido.
La búsqueda de variedad sexual apareció entre las motivaciones identificadas en estudios sobre infidelidad.
Eso es importante porque rompe otro mito:
Una infidelidad no siempre demuestra que la persona dejó de encontrar atractiva a su pareja.
Alguien puede sentirse atraído por su pareja y también experimentar atracción por otras personas.
La fidelidad no consiste en dejar de percibir que otras personas son atractivas.
Consiste en decidir qué hacemos con esa atracción de acuerdo con los compromisos que aceptamos.
5. Necesidad de validación, autoestima o sentir que todavía “puede conquistar”
Para algunas personas, la atención romántica o sexual externa produce una sensación de validación.
Puede significar:
- Sentirse deseado.
- Confirmar que sigue siendo atractivo.
- Sentirse importante.
- Recibir admiración.
- Escapar temporalmente de inseguridades personales.
La investigación sobre motivaciones ha identificado razones relacionadas con la autoestima y el deseo de aumentar la propia valoración social.
La dificultad es que ninguna cantidad de atención externa garantiza una autoestima estable.
Si una persona necesita continuamente nuevas fuentes de deseo para sentirse valiosa, una relación puede convertirse en una base insuficiente para una necesidad que requiere trabajo individual.
6. Enojo, resentimiento o deseo de venganza
Algunas infidelidades ocurren dentro de conflictos intensos.
Una persona puede pensar:
- “Me hiciste daño y ahora quiero que sientas lo mismo”.
- “Ya no me importa respetar nuestros acuerdos”.
- “Después de lo que hiciste, tengo derecho”.
- “Esto te enseñará a valorarme”.
El enojo también aparece entre las motivaciones reportadas en investigaciones sobre infidelidad.
Pero utilizar una tercera persona para castigar a la pareja suele añadir un problema nuevo al conflicto original.
Si existe resentimiento suficiente para querer hacer daño, eso ya indica que la relación necesita una conversación profunda, límites o posiblemente una separación.
7. Oportunidad, alcohol y circunstancias
No toda infidelidad fue cuidadosamente planificada durante meses.
Puede existir una combinación de:
- Una oportunidad inesperada.
- Atracción.
- Alcohol.
- Viajes.
- Mayor anonimato.
- Disponibilidad constante mediante redes y aplicaciones.
- Límites poco definidos.
Factores situacionales, incluyendo haber bebido y actuar con menor reflexión, aparecen entre las razones reportadas por algunas personas que fueron infieles.
Esto tampoco significa que “el alcohol causó la infidelidad”.
Una circunstancia puede reducir inhibiciones o crear oportunidad, pero no elimina completamente la responsabilidad de la persona.
Precisamente por eso los límites más útiles se establecen antes de llegar a una situación donde el juicio está comprometido.
8. Patrones personales y apego inseguro
La investigación también ha identificado asociaciones entre ciertas características personales y una mayor probabilidad de infidelidad.
Una revisión y metaanálisis de 17 estudios, con más de 13,000 participantes, encontró una asociación entre mayores niveles de ansiedad y evitación de apego y mayor infidelidad marital. La asociación fue significativa, pero relativamente modesta; el apego por sí solo está lejos de explicar toda la conducta.
Puede influir cuando una persona:
- Busca validación constante.
- Tiene miedo intenso al abandono.
- Se siente incómoda con demasiada intimidad.
- Utiliza relaciones externas para crear distancia.
- Evita comunicar necesidades de forma directa.
Pero tener apego ansioso o evitativo no convierte a nadie en futuro infiel.
Para comprender estos patrones sin utilizarlos como etiquetas, puedes leer Apego ansioso y evitativo: el ciclo que desgasta a muchas parejas.
¿Existe realmente el “infiel serial”?
Es tentador dividir a las personas en dos grupos sencillos: fieles e infieles.
La realidad es menos ordenada.
Algunas personas presentan patrones repetidos de infidelidad en diferentes relaciones. Eso puede estar relacionado con actitudes hacia la exclusividad, oportunidades, personalidad, compromiso, búsqueda de novedad y otros factores.
Pero no existe un perfil psicológico único capaz de identificar con certeza quién será infiel.
Tampoco debemos concluir automáticamente:
“Si engañó una vez, inevitablemente lo hará siempre”.
El comportamiento anterior puede ser información relevante para evaluar confianza y riesgo, pero las personas también pueden reconocer patrones, asumir responsabilidad y cambiar conductas.
La pregunta útil no es únicamente:
“¿Lo hizo antes?”
Sino:
“¿Qué entiende ahora sobre lo que hizo, qué responsabilidad asume y qué ha cambiado de manera observable?”
Lo que NO causa una infidelidad
Hay varias frases que conviene retirar del repertorio:
“Fue porque su pareja engordó”
No.
Los cambios físicos pueden afectar la atracción dentro de cualquier relación y pueden conversarse respetuosamente. No obligan a nadie a romper acuerdos.
“Fue porque no tenían suficiente sexo”
La insatisfacción sexual puede formar parte del contexto, pero una persona puede pedir cambios, buscar ayuda, negociar acuerdos o terminar.
No recibir la frecuencia sexual deseada no concede permiso para engañar.
“Fue porque su pareja trabajaba demasiado”
La falta de tiempo puede crear desconexión. Sigue siendo posible hablar de ella antes de iniciar una relación paralela.
“Fue porque la otra persona lo sedujo”
Ser deseado no elimina la capacidad de establecer un límite.
“Fue porque estaba borracho”
El alcohol puede afectar el juicio y disminuir inhibiciones, pero no convierte automáticamente una conducta en involuntaria.
“Fue porque ustedes tenían problemas”
Quizá tenían problemas.
Eso puede explicar el contexto de la relación.
No convierte a la persona traicionada en responsable de la conducta que la otra decidió ocultar.
Entonces, ¿se puede prevenir una infidelidad?
No puedes garantizar que otra persona nunca será infiel.
Puedes participar en una relación extremadamente saludable y aun así ser traicionado.
Pero sí existen condiciones que pueden proteger una relación, reducir ambigüedades y hacer que los problemas se atiendan antes de que alguien comience a vivir una vida paralela.
8 maneras de proteger mejor una relación
1. Definan claramente qué significa fidelidad
No esperen descubrir durante una crisis que uno consideraba los mensajes sexuales una infidelidad y el otro pensaba que “mientras no haya contacto físico, no cuenta”.
Hablen sobre:
- Besos.
- Coqueteo.
- Mensajes sexuales.
- Pornografía.
- Aplicaciones de citas.
- Amistades con exparejas.
- Relaciones emocionales intensas.
- Encuentros a solas.
- Contenido íntimo digital.
No necesitan copiar los límites de otras parejas.
Necesitan conocer los suyos.
2. Hablen temprano cuando la relación comienza a sentirse distante
No esperen hasta que alguno diga:
“Hace meses que ya no siento nada”.
Observen cambios como:
- Menos conversaciones significativas.
- Disminución del afecto.
- Resentimiento acumulado.
- Pérdida de interés por el mundo del otro.
- Menos tiempo compartido.
- Conflictos repetidos que nunca se resuelven.
No toda desconexión terminará en infidelidad. Pero ignorarla no ofrece ninguna ventaja.
Si sienten que todavía existe amor pero la rutina y las responsabilidades han ido desplazando la relación, pueden trabajar precisamente esas áreas con CHISPA: 15 pasos que llevarán su relación a otro nivel.
CHISPA puede ayudarles a reconstruir comunicación, conexión y hábitos compartidos. No puede garantizar fidelidad ni debe utilizarse para asumir responsabilidad por las decisiones futuras de la otra persona.
3. No den por sentado el afecto y la apreciación
Las personas necesitan sentirse vistas dentro de sus relaciones.
Eso puede expresarse mediante:
- Interés genuino.
- Agradecimiento.
- Afecto.
- Tiempo compartido.
- Curiosidad por la experiencia del otro.
- Reconocimiento de sus esfuerzos.
No porque ofrecer suficiente cariño “impida” una infidelidad.
Sino porque una relación necesita mantenimiento incluso cuando nadie está pensando en engañar.
4. Hablen de la vida sexual sin vergüenza ni presión
La satisfacción sexual no depende únicamente de frecuencia.
También puede incluir:
- Deseo.
- Preferencias.
- Dolor.
- Cambios físicos.
- Medicamentos.
- Estrés.
- Monotonía.
- Necesidad de cercanía afectiva.
Una conversación sexual saludable permite decir:
“Esto ha cambiado para mí y quiero que podamos entenderlo juntos”.
No debería exigir sexo para evitar que la pareja “busque afuera”.
El consentimiento sigue siendo necesario incluso dentro de una relación comprometida.
5. Creen límites antes de encontrarse en situaciones ambiguas
Resulta más fácil establecer un límite a las dos de la tarde que improvisarlo a las dos de la mañana.
Pregúntense:
- ¿Qué conductas con compañeros de trabajo podrían cruzar una línea?
- ¿Cómo manejarán el contacto con exparejas?
- ¿Qué harán si sienten una atracción intensa por alguien?
- ¿Qué información deberían compartir cuando una amistad empieza a cambiar?
- ¿Qué papel tendrán las aplicaciones y redes?
Un límite puede ser:
“Si noto que estoy desarrollando sentimientos por alguien, no voy a alimentar una relación secreta. Primero voy a hablar contigo sobre lo que está ocurriendo”.
6. No escondan las atracciones como si sentirlas ya fuera una traición
Estar en pareja no elimina la capacidad de sentir atracción por otras personas.
La cuestión es qué hacen después.
Cuando una atracción comienza a ocupar demasiado espacio, conviene preguntarse:
- ¿Estoy buscando oportunidades para estar con esa persona?
- ¿Oculto nuestras conversaciones?
- ¿Comparto con ella cosas que ya no comparto con mi pareja?
- ¿Comparo continuamente a ambas?
- ¿Estoy deseando que ocurra algo?
En ese punto, “no ha pasado nada” puede ser técnicamente cierto mientras una relación paralela ya se está construyendo emocionalmente.
7. Atiendan los resentimientos antes de utilizarlos como permiso
Una pareja puede causar dolor real.
Pero el resentimiento necesita conversación, límites o una decisión sobre la relación.
No debería convertirse en:
“Después de todo lo que me hizo, tengo derecho a hacer esto”.
Dos daños no producen automáticamente una reparación.
8. Mantengan la libertad de terminar
Esto suena extraño dentro de un artículo sobre proteger la relación, pero es importante.
Una relación puede ser más honesta cuando ambos saben que permanecer juntos es una elección, no una prisión.
Cuando alguien concluye que ya no desea continuar, puede decirlo.
Terminar puede ser doloroso.
Pero permite que ambas personas conozcan la realidad y puedan decidir sobre su propia vida.
La fidelidad no consiste en asegurarse de que nadie pueda irse. Consiste en que, mientras deciden quedarse, respeten los acuerdos que aceptaron.
¿Qué pasa si ya ocurrió la infidelidad?
En ese momento, prevenir dejó de ser la prioridad inmediata.
Primero necesitan saber:
- Si la relación externa terminó.
- Qué ocurrió realmente.
- Si existe algún riesgo relacionado con salud sexual.
- Qué mentiras acompañaron la conducta.
- Si ambos desean siquiera considerar continuar.
La persona traicionada no necesita decidir inmediatamente si perdonará.
Y quien fue infiel no puede exigir una reconciliación rápida porque “ya explicó por qué pasó”.
Comprender la causa puede formar parte de una recuperación.
Pero no sustituye:
- Responsabilidad.
- Honestidad.
- Fin de la conducta.
- Reparación.
- Cambios sostenidos.
Si estás intentando determinar si existe realmente una infidelidad, puedes comenzar con 7 señales de una posible infidelidad y qué hacer antes de acusar.
Preguntas para hablar antes de que exista una crisis
Cada uno puede responder por separado:
- ¿Qué considero una infidelidad?
- ¿Qué comportamiento digital cruzaría un límite para mí?
- ¿Qué significa exclusividad sexual?
- ¿Qué significa exclusividad emocional?
- ¿Cómo manejamos amistades con personas por quienes existe atracción?
- ¿Qué esperamos respecto a exparejas?
- ¿Qué necesidad dentro de nuestra relación siento que no estoy expresando?
- ¿Existe algún resentimiento que estamos evitando?
- ¿Cómo está nuestra vida sexual actualmente?
- ¿Qué haríamos si uno comenzara a sentirse atraído emocionalmente por otra persona?
Después comparen las respuestas.
Puede que descubran que coinciden bastante.
O quizá descubran que llevan años siendo fieles a dos definiciones completamente diferentes de fidelidad.
Ese descubrimiento ahora es muchísimo más útil que descubrirlo después de una traición.
La mejor prevención no es la vigilancia
Después de escuchar historias de infidelidad, algunas personas concluyen que la única protección posible es saber siempre dónde está su pareja, revisar su teléfono y limitar cualquier amistad potencialmente amenazante.
Pero vigilancia no es lo mismo que fidelidad.
Puedes obligar a alguien a compartir una contraseña sin lograr que sea honesto.
Puedes rastrear una ubicación sin construir compromiso.
Puedes eliminar todas las posibles tentaciones visibles y seguir sin saber qué hará la persona cuando tenga una oportunidad que no puedes controlar.
Una protección más saludable se construye mediante:
- Acuerdos claros.
- Comunicación.
- Compromiso voluntario.
- Atención a los problemas.
- Límites personales.
- Responsabilidad.
- Libertad para decir la verdad incluso cuando sea incómoda.
Y aun haciendo todo eso, no existe una garantía.
Eso puede resultar incómodo porque implica que amar siempre incluye cierta vulnerabilidad.
Confiar no significa tener evidencia de que tu pareja jamás podría traicionarte. Significa observar suficiente coherencia para decidir que no necesitas vivir intentando impedirlo.
Comprender no significa justificar
Puede resultar útil saber que alguien fue infiel porque estaba desconectado, buscaba validación, deseaba novedad, sentía resentimiento o tenía dificultades personales.
Esa información puede ayudar a decidir qué hacer después.
Pero ninguna explicación transforma automáticamente una traición en una conducta aceptable.
La pregunta no debería ser solamente:
“¿Por qué ocurrió?”
También debería ser:
“¿Qué hizo esta persona cuando reconoció el problema, qué opciones tenía y qué está dispuesta a hacer ahora con las consecuencias de su decisión?”
Porque una relación saludable no depende de que nunca aparezcan dificultades, atracciones o tentaciones.
Depende, en gran medida, de lo que cada uno decide hacer cuando aparecen.
Fuentes consultadas
- Haseli y colaboradores: revisión sistemática de los factores asociados con la infidelidad.
- Joel y colaboradores: predictores individuales y relacionales de infidelidad presencial y en línea.
- Selterman, Garcia y Tsapelas: motivaciones reportadas para la infidelidad.
- Fincham y May: revisión de la investigación sobre infidelidad en relaciones románticas.
- Ghiasi y colaboradores: revisión sistemática y metaanálisis sobre apego e infidelidad marital.
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